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La Coctelera

Cliché con patas: overhauling

escucha tú esta vez

27 Julio 2009

Mi hombre ideal, un hombre guayaba

La televisión intoxica la mente, eso todos lo sabemos. Pero la influencia que tiene en los asuntos del corazón, algunos la ignoran. Las comedias románticas son ejemplo perfecto de cómo la televisión hace que el cerebro de una explote cual palomita.

La mayoría de estas películas presentan a un héroe y un villano. El truco esta en invertir los papeles mientras la trama avanza. Cualquiera se derrite al ver al villano, al principio seguro y seductor, usualmente soltero empedernido, develar poco a poco el misterio de su vida y sus andanzas a la protagonista. Del héroe ya se sabe todo, o es perfecto o tiene un defecto que la protagonista no ve al principio por culpa de su enamoramiento idiota. Mientras los dos revelan su secreto, la protagonista se decide. Y todas coincidimos y apoyamos su decisión desde el otro lado de la pantalla.

¿Quién no tomaría al mismo hombre? Sólo una estúpida. ¿Qué hay de especial en un hombre que no tiene defectos? Nada, carece del misterio que se necesita. ¿Qué hay de especial en un hombre que es sensible ante todos? Nada, deja el sentido de intimidad en cero. Te deja preguntándote si en verdad eres especial en su vida. Si confía en el mundo, ¿Qué te hace especial?

Un hombre que se revela como protagonista de telenovela o comedia romántica tiene todo el encanto que se necesita. Un hombre que es torpemente caballeroso hace sentir que las atenciones que tiene con una jamás las había tenido con nadie. Un hombre que se reserva sus problemas hasta que no puede más. Uno que te cuenta hasta que lo encuentras con la guardia un poco baja. Ese te hace sentir que te considera digna de oírlo, que tiene la confianza de que no será juzgado y tendrá el apoyo que le cuesta pedir. Un hombre que poco a poco suaviza su actitud contigo, uno que encuentra pequeños detalles que adorar en ti. Ese hombre será el mismo que te dé pequeños detalles que amar en él.

En pensar en estas cosas se me fue la tarde. Todo para llegar a la conclusión de que quiero a un hombre guayaba. Quiero a un hombre que agridulce. Amarguito por fuera y dulce por dentro. Con semillitas que alimenten mi amor por él. Quiero a un hombre guayaba.

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Que decir...soy una mujer que se comporta como niña la mayor parte del tiempo. Hablo inglés y español. Estudio y trabajo. Aún no se quien soy. Vivo en una cuidad pequeña, con casas y calles, perros y gatos. Quisiera viajar, quiero aventuras. Pronto terminaré la universidad. Con un poco de suerte y fuerza de voluntad espero conseguir una beca para estudiar fuera. Mi vida amorosa es en teoría inexistente, pero en realidad es complicada, ridícula y pareciera inventada. Soy un cliché con patas.

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